Walk on
Charlotte York: [makes a face]
Harry Goldenblatt: What?
Charlotte York: Well, now I can't say anything because you've brought up... the Holocaust.
Toda la vida luche con mi madre por el tema calzado: siempre le parecia que mis zapatos estaban muy sucios, muy rotos, muy viejos. Que los cordones de mis zapatillas estaban grises o deshilachados, que la suela estaba casi despegada por completo , o que los garabatos en liquid paper o birome en realidad no quedaban demasiado bien. No, mi madre definitivamente no era amante del shoe-graffitti. Y yo, aparentemente, no era amante de nada que fuera demasiado limpio o prolijo.
En fin, se puede decir que con el correr de los anios he mejorado, pero cuando encuentro un par de zapatos que amo, bueno, los amo con pasion desmedida. Una simbiosis absoluta. He caminado con zapatos-suela-hojadecalcar, y he discutido hasta el cansancio con cualquiera que haya osado senialar que mis zapatos estaban "un poquito viejos" o que llegado el mes de mi cumpleanios me haya preguntado "y vos, cuanto calzas?".
Las chatitas marrones fueron mi par comodin durante anios. Yo soy muy onda chatita, necesito zapatos de ninia buena para poder ser una ninia mala que puede correr cuando hay que correr y puede ir en puntitas cuando hay que ir en puntitas. La comodidad trae aparejada la onda, esa es mi premisa. Cuando estoy incomoda tengo menos onda que un renglon, me pongo chinchuda, no puedo bailar como me gusta, me irrito si hay barro o agua o nieve y me siento como si tuviera un palo en el culo. Por eso, no entiendo como alguien puede estar incomodo por eleccion. Y no soy anti-tacos: quien pudiera caminar como un ser humano normal sobre esos tacos! Bien por las que pueden. Mal por las que no, e insisten a fuerza de ampollas inmundas. Incomoda la paso mal. Y cuando estoy comoda... bueno, eso. Comoda por fuera, comoda por dentro, zapatitos numero 34, pequenitos pero todo terreno.
En fin, las chatitas marrones. Las use con todo, a morir. Hasta que murieron. Bah, eso creo, eso me decian todos, y yo estaba en la mas rotunda negacion. Pobrecitas las hice caminar y bailar y correr en un estado calamitoso. Pero mientras al menos el 25% del zapato estuviera conectado con la suela, a mi no me hagas enterrar a nadie.
Como se ve: no habia forma de hacerme tirar esos zapatos.
Hasta que un dia llego el diplomatico de R y me dijo: pero nena tira esta mierda a la basura, parecen del holocausto.
Hijo de puta. Lo putie un poco mientras los volvi a guardar en el placard.
Ahora: la imagen siniestra de la pila de zapatos no se me fue mas de la cabeza.
No los use mas.


Las chatitas marrones han pasado a mejor vida.
Labels: con esa facha- adonde vas?
