Tal vez, un dia
A mi tio abuelo le deciamos Coco.
El tio Coco, científico e investigador, profesor de la Facultad de Medicina de la UBA, se había exiliado en 1966, con la Noche de los Bastones Largos. Se fue a trabajar a Paris, y siguio con sus descubrimientos de transmisores sinápticos, receptores de serotonina, potenciales de calcio -y varias cosas mas que hoy no recuerdo- hasta que se le paro el corazon hace unos años. (Cuatro, ya? Creo que si). En fin, el tipo era un genio. Pero no solo genio en lo suyo: el tio Coco era un genio de verdad.
Una anecdota que lo describe: una vez, un colega le contaba de lo bien que se sentia para su edad, jactandose de como no tomaba alcohol, no fumaba, dormia 8 horas diarias, no cometia excesos... a lo que Coco contesto: "¡Pero doctor! Ustede no vive... ¡usted dura!".
El tio Coco sabia de todo, era sin dudas el tipo mas culto y menos arrogante que conoci. En sus visitas a Buenos Aires nos traia -siempre- libros y musica. Se reia con ganas, era acido, brillante, divertido, desubicado, genial.
Cuando pasan cosas grandes, me acuerdo de el. Y cuando extraño Buenos Aires, tambien. Y si, yo elegi irme, y hay millones de cosas que me parecen una mierda. Pero no soporto escuchar a cierta gente hablando pelotudeces. No se, me esta costando lidiar con esta fluctuacion de malestar/bienestar, este amor bipolar que me provoca el pais, como el fuego que alumbra y que quema, como solo tocan las cosas intimas, las que uno critica y definde con igual pasion, como mi familia, mi judaismo, y mi argentinidad.
Y me viene a la cabeza la historia de esa vez en la Universidad de Harvard, donde Coco daba una charla acerca de las sinapsis neuronales, y un argentino exiliado -que estaba ahora en una muy buena posición en EEUU- empezo a hablar mierda del pais, y usó a mi tio Coco como ejemplo de los quilombos y desgracias nacionales. Entonces, Coco le explicó que en muy pocos rincones del planeta un judío culorroto (sic) como eran él y su familia cuando lo trajeron a los dos o tres años de Rusia, podria haber recibido una educación completamente gratuita de un nivel que lo había ubicado, despues, con beca completa en una prestigiosa universidad europea.
Sera que no somos de ninguna parte? O que podemos ir a cualquier parte, y seguir siendo?
Elecciones, cambios, esperanzas, green card en proceso, familia que se expande alla, vida que se mueve aca. Y yo asi, asociando virtual y libremente.
Por que este recuerdo, hoy?
Que pasa cuando visitas tu pais y sentis, de golpe, una bomba que te revienta en el alma y empezas a pensar que quizas ya no vas a volver a vivir ahi?
Que no sos del lugar en donde estas, y no estas en el lugar de donde sos?
Empieza mi quinto invierno en esta ciudad. Ciudad que amo, que elijo, que me hace feliz. Pero de golpe, esta nostalgia insoportable.
Y hoy escribo sin pensar, con la cabeza en ningun lado y el corazon en todas partes.
El tio Coco, científico e investigador, profesor de la Facultad de Medicina de la UBA, se había exiliado en 1966, con la Noche de los Bastones Largos. Se fue a trabajar a Paris, y siguio con sus descubrimientos de transmisores sinápticos, receptores de serotonina, potenciales de calcio -y varias cosas mas que hoy no recuerdo- hasta que se le paro el corazon hace unos años. (Cuatro, ya? Creo que si). En fin, el tipo era un genio. Pero no solo genio en lo suyo: el tio Coco era un genio de verdad.
Una anecdota que lo describe: una vez, un colega le contaba de lo bien que se sentia para su edad, jactandose de como no tomaba alcohol, no fumaba, dormia 8 horas diarias, no cometia excesos... a lo que Coco contesto: "¡Pero doctor! Ustede no vive... ¡usted dura!".
El tio Coco sabia de todo, era sin dudas el tipo mas culto y menos arrogante que conoci. En sus visitas a Buenos Aires nos traia -siempre- libros y musica. Se reia con ganas, era acido, brillante, divertido, desubicado, genial.
Cuando pasan cosas grandes, me acuerdo de el. Y cuando extraño Buenos Aires, tambien. Y si, yo elegi irme, y hay millones de cosas que me parecen una mierda. Pero no soporto escuchar a cierta gente hablando pelotudeces. No se, me esta costando lidiar con esta fluctuacion de malestar/bienestar, este amor bipolar que me provoca el pais, como el fuego que alumbra y que quema, como solo tocan las cosas intimas, las que uno critica y definde con igual pasion, como mi familia, mi judaismo, y mi argentinidad.
Y me viene a la cabeza la historia de esa vez en la Universidad de Harvard, donde Coco daba una charla acerca de las sinapsis neuronales, y un argentino exiliado -que estaba ahora en una muy buena posición en EEUU- empezo a hablar mierda del pais, y usó a mi tio Coco como ejemplo de los quilombos y desgracias nacionales. Entonces, Coco le explicó que en muy pocos rincones del planeta un judío culorroto (sic) como eran él y su familia cuando lo trajeron a los dos o tres años de Rusia, podria haber recibido una educación completamente gratuita de un nivel que lo había ubicado, despues, con beca completa en una prestigiosa universidad europea.
Sera que no somos de ninguna parte? O que podemos ir a cualquier parte, y seguir siendo?
Elecciones, cambios, esperanzas, green card en proceso, familia que se expande alla, vida que se mueve aca. Y yo asi, asociando virtual y libremente.
Por que este recuerdo, hoy?
Que pasa cuando visitas tu pais y sentis, de golpe, una bomba que te revienta en el alma y empezas a pensar que quizas ya no vas a volver a vivir ahi?
Que no sos del lugar en donde estas, y no estas en el lugar de donde sos?
Empieza mi quinto invierno en esta ciudad. Ciudad que amo, que elijo, que me hace feliz. Pero de golpe, esta nostalgia insoportable.
Y hoy escribo sin pensar, con la cabeza en ningun lado y el corazon en todas partes.
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